Todo ello se refleja en los temas tratados. Siendo el sexto libro de la Biblia con más capítulos (48) abarca muchas temáticas diversas. A través de ellos se manifiesta que Dios está en todas partes (no solo en el Templo de Jerusalén) y se alienta la esperanza en un futuro retorno. Una nueva Jerusalén y un nuevo Templo aguardan en el futuro, para lo que es necesario una auténtica conversión.
Para escoger un versículo espiritualmente representativo he tenido bastantes dudas, así que como he hecho otras veces os pongo dos: uno referido al Dios de la vida y otro al corazón de carne que ese Dios infundirá en sus auténticos seguidores. Ninguno de ellos tiene desperdicio:
Ezequiel 18,32
"Yo no deseo la muerte de nadie –oráculo del Señor–. Convertíos, entonces, y viviréis".
Ezequiel 36,26
"Os daré un corazón nuevo y pondré en vosotros un espíritu nuevo: Les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.

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