lunes, 10 de octubre de 2022

La profecía 4: El renacer (Omen IV: The Awakening, EE.UU., 1991)

Concluyo (de momento) esta serie de comentarios sobre la saga de Ea Profecía con una película difícil de catalogar. Producida únicamente para televisión (lo que en aquella época se conocía como Serie B) estaba inicialmente destinada a ser el comienzo de una serie de entregas que dieran continuidad a la exitosa franquicia, pero su rotundo fracaso en share hizo que el proyecto se fuera a pique y pasara así a ser considerada la última entrega de una cuatrilogía nunca planeada. "El terror continúa" fue el poco -casi nada- original slogan publicitario con el que se intentó enganchar al grupo de adeptos a la trilogía original. El resultado es evidente que no fue el esperado. 

Con música de Jonathan Sheffer (primer film que no contaba con la participación de Jerry Goldsmith), dos directores en lugar de uno debido a discrepancias con la productora (Jorge Montesi y Dominique Othenin-Girard) y un elenco de actores en el que solo destacaba Faye Grant, el fracaso estaba casi garantizado. Por si fuera poco todo ello el argumento no dejaba de ser una vuelta de tuerca más a una temática ya exprimida, no aportando en realidad ningún aspecto novedoso. Eso sí, para deleite de los inexistentes por aquel entonces comités de igualdad, el turno de representar al Anticristo recaía ahora sobre una mujer. Igual en los tiempos que corren alguien está replanteando resucitar la saga con un representante del colectivo LGTBI, cosas más raras se han visto y no hay que descartarlo...

Lo dicho sobre la sinopsis, más de lo mismo. Un matrimonio que no puede tener hijos, la adopción de una niña y ¡sorpresa! comienzan las sospechas de que la niña no es tan niña y sí la encarnación del Maligno. Aunque no se menciona explícitamente, se deja entrever que Delia fue concebida en el romance que Damien y Kate Reynolds mantienen en la entrega de 1981. Algo de continuidad, por lo tanto, se pretende.

Como aspectos positivos cabe mencionar la reaparición del elemento religioso como elemento relevante y revelador a partes iguales. Ello se aprecia en los papeles de la Hermana Yvonne y -sobre todo- del Padre Mattson. Ambos cumplen la función de expertos que anuncian a la protagonista -y de paso al espectador- el terror que está por venir.

Destacar algunas frases y diálogos interesantes es un ejercicio de redundancia a los ya realizados en las anteriores entregas. No obstante, he seleccionado algunos que portan algún matiz de originalidad:

Karen York: "Padre, siempre se habla del Anticristo como un "él".
Padre Mattson: "Bueno, la Biblia no pretendía ser sexista. La humanidad también puede significar género femenino".
K.Y.: "Mujer... mujer..."

Padre Mattson: "Nuestro infierno es su paraíso".

Karen York: "¿Se le puede detener? ¿Hay esperanza?"
Padre Mattson: "Si no la hubiera, haría mis maletas ahora mismo".

Bíblicamente también hay algún apunte, corto y tampoco excesivamente  interesante. Tres son las citas mencionadas a lo largo del film, una del A.T. y dos del libro del Apocalipsis. Quizás el mérito es haber rebuscado hasta encontrar citas bíblicas que encajaran con una cuarta película. En ese sentido, la mención a una cuarta Bestia parece bien traída, si bien argumentalmente no deja de ser únicamente la segunda: 

Daniel 7, 23. "Así dijo: En cuanto a la cuarta Bestia, habrá un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los reinos, y devorará toda la tierra".

Apocalipsis 13,1: "Y se paró sobre la arena de la orilla del mar. Y vi una Bestia que subía del mar, que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos había diez diademas, y en sus cabezas nombres de blasfemia".

Apocalipsis 13,5: "A la Bestia se le permitió hablar con arrogancia y proferir blasfemias contra Dios, y se le confirió autoridad para actuar durante cuarenta y dos meses".

Bueno, lo dicho, un producto que no debería haber existido pero que ya que en él se invirtió esfuerzo y dinero lo justo es dedicarle unos minutos. No es para perder la cabeza pero a fuer de ser sinceros tampoco se hace tan cuesta arriba su visionado, la historia fluye y, en algunos momentos, entretiene. 


Links de las otras películas:

La profecía 1

La profecía 2

La profecía 3


lunes, 3 de octubre de 2022

La Profecía 3 –El final de Damien- (Omen III: The Final Conflict, EE.UU., 1981)

Como no hay dos sin tres (y dado el enorme éxito económico de sus antecesoras...) tres años después de la segunda parte de la saga de La Profecía se rodaba esta tercera entrega, con un presupuesto -eso sí- algo más modesto (5 millones de dólares frente a los 7 de la segunda) pero intentando mantener una frescura y calidad adecuadas. Su resultado en taquilla obtuvo la nada despreciable cantidad de 20 millones de dólares, lo que demostraba que la franquicia aún era rentable si bien el agotamiento de la temática comenzaba a vislumbrarse. 

Para este tercer capítulo se volvió a producir un cambio de director, tocándole el turno en esta ocasión al debutante tras las cámaras Graham Baker. El inevitable cambio físico del Anticristo y la constante muerte de quienes le rodean obligaron a configurar un nuevo reparto, con Sam Neill (su primer largometraje en EE.UU.) en el papel principal de Damien, secundado por los actores de reparto Rossano Brazzi y Don Gordon entre otros. La música seguía a cargo del oscarizado Jerry Goldsmith, intentando aportar en ese sentido una clara continuidad a la saga. 

Se estrenaba así la película que supuestamente suponía el final de la trilogía, aunque -como comentaremos la semana que viene- diez años más tarde la saga tendría una extraña continuación. A nivel de crítica el film cosechó más malos comentarios que buenos, achacando la bisoñez de director y del actor principal como carencias fundamentales en un argumento que tampoco aportaba excesivas novedades. Además, es cierto que las escenas de asesinatos no resultan tan impactantes ni tan sorpresivas como en las dos anteriores entregas.

El eslogan del film introduce perfectamente el argumento: "El poder del mal ya no está en las manos de un niño". En efecto, Damien aparece ahora como un adulto de 33 años presidente de las industrias Thorn. Consciente de ser el Anticristo, intenta dominar el mundo para evitar la segunda venida del Mesías. Su antagonista será el Padre DeCarlo, quien junto a otros seis monjes (hermanos Antonio, Benito, Martin, Mateo, Pablo y Simeón) intentarán acabar con su vida para evitar su triunfo definitivo, para lo que tendrán que localizar y emplear las siete dagas sagradas de Megiddo

Si bien la película es menos novedosa en cuanto a su argumento, al ser Damien un adulto las conversaciones son mucho más jugosas, teniendo diálogos realmente interesantes y con alto contenido bíblico y teológico, cosa que se echaba en falta en La Maldición de Damien, en la que como ya indiqué en el comentario de la semana pasada, la figura de un referente eclesiástico brillaba por su ausencia. Vamos a comentar algunas de las frases y diálogos más interesantes:

El Hermano Mateo realiza un parafraseo de la Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2, 3-4, si bien el texto bíblico está recortado por cuestión de duración y para agilizar el desarrollo de la acción:

Hermano Mateo: "Que nadie os engañe de ninguna manera. Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición, el Adversario, el que se alza con soberbia contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta llegar a instalarse en el Templo de Dios, presentándose como si fuera Dios".

Aparte de esta referencia, las frases más interesantes corresponden al protagonista principal, Damien Thorn. He rescatado algunas perlas del guion que no tienen desperdicio, aunque no sean muy edificantes para el alma. Evidentemente al ser el protagonista el Anticristo, su discurso es más bien una "anti-oración" cristiana, pero las recalco porque me parecen originales y creativas. Las dos primeras llaman la atención por lo extenso de las mismas, ya que son dos soliloquios bastante largos para una película que mezcla acción y suspense:

Damien: "Oh, Padre mío, Señor del Silencio, Dios Supremo de la Desolación, aunque la humanidad te vilipendie y no te anhele abrazar, fortalece mi propósito de salvar al mundo de una segunda venida de Jesucristo y su sucio credo mundano. Dos mil años han sido suficientes. Muéstrale al hombre, en cambio, los éxtasis de Tu reino. Infunde en él la grandeza de la melancolía, la divinidad de la soledad, la pureza del mal, el paraíso del dolor. ¿Qué imaginación pervertida ha alimentado al hombre con la mentira de que el Infierno se pudre en las entrañas de la Tierra? Sólo hay un Infierno, la plomiza monotonía de la existencia humana. Sólo hay un Cielo, el éxtasis del Reino de mi Padre".

D.: "Nazareno, charlatán, ¿Qué puedes ofrecer a la humanidad? Desde el momento en que saliste vomitado de la herida abierta de una mujer, no has hecho nada más que ahogar los crecientes deseos del hombre en un diluvio de moralidad santurrona. Has inflamado la mente adolescente de la juventud con tu repugnante dogma del pecado original. ¿Y ahora los absuelves al negarles el máximo gozo más allá de la muerte destruyéndome a mí? Pero fracasarás, Nazareno, como siempre has fracasado. Ambos fuimos creados a imagen de hombre, pero mientras tú naciste de un Dios impotente, yo fui concebido de un chacal. Nacido de Satanás, el desolado, el adversario. Tu dolor en la cruz no fue más que una astilla comparada con la agonía de mi padre. Expulsado del cielo, el ángel caído, desterrado, injuriado. Clavaré más profundamente las espinas en tu cadáver putrefacto, profanador de vicios. Nazareno maldito. Satanás, vengaré tu tormento, destruyendo a Cristo para siempre".

D.: "La mayoría de la gente confunde el mal con sus propios deseos y perversiones triviales. Ahora bien, el verdadero mal es tan puro como la inocencia".

D.: "Si Abraham estaba dispuesto a matar a su propio hijo por amor a su Dios, ¿por qué no harás lo mismo por amor al mío?"

D.: "Dejad que los niños se acerquen a mí. Tus palabras, Nazareno. No las mías".

D.: "Discípulos de la Guardia; estoy ante vosotros; en el nombre del que fue arrojado del cielo, pero que vive en mí".

D.: "Y sucederá que en los últimos días la bestia reinará 100 veintenas y 30 días y noches. Y los fieles clamarán al Señor: '¿Dónde estás tú en el día malo?' Y el Señor oirá sus oraciones. Y de la Isla del Ángel sacará al Libertador, el santo Cordero de Dios que peleará contra la bestia y la destruirá". Sólo que no será la bestia la que será destruida, será el Nazareno".

Destacar también este diálogo con Pedro, su discípulo predilecto, que recuerda enormemente a la conversación entre Jesucristo y San Pedro del Evangelio de San Juan 21,15:

Pedro: "Te amo".
Damien: "Más allá de todos los demás".
P.: "Más allá de todos los demás".
D.: "Más allá de la vida misma".

Por cierto, la película termina -como las dos anteriores- con unos títulos de crédito que mezclan varios versículos del Apocalipsis, en concreto 5,5 y 21,4:

"¡He aquí el León de Judá! ¡El Mesías, que vino primero como un niño pero regresa no como un niño, sino ahora como Rey de Reyes, para gobernar en poder y gloria para siempre!. Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado".

Lo dicho, a nivel de cinematografía un film entretenido sin más, pero a nivel teológico-espiritual quizás sea el más interesante de toda la saga. 


Links de las otras películas:

La profecía 1

La profecía 2

La profecía 4