miércoles, 17 de mayo de 2017

La Virgen de Fátima

El pasado 13 de mayo el Papa Francisco canonizaba a Francisco y Jacinta Marto, dos de los tres pastorcillos protagonistas de las apariciones de la Virgen de Fátima de las que ese día precisamente se cumplía el centenario.  Tras 17 años siendo beatos, quedará para mejor ocasión la propia beatificación de Lucía dos Santos, cuyo proceso se comenzó en 2008 y debe seguir su curso ordinario (las cosas de palacio como se puede comprobar van despacio...).

Es imposible sintetizar el mensaje de Fátima en unas líneas sin ser frívolo. A todo aquel que esté interesado en conocer su historia le invito a que lea algún buen libro (que los hay y muchos) sobre las apariciones. Para los reticentes a la lectura este año se ha estrenado también el filme-documental Fátima. El último misterio, que según las críticas y la taquilla está funcionando bastante bien, con lo cual no hay excusa para no conocer de primera mano el mensaje de las apariciones.

Yo a nivel personal he estado dos veces en Fátima. La primera tendría unos 12 años y fui a conocer el Santuario en una excursión parroquial. Creo que ese viaje marcó mi espiritualidad y mi devoción a la Virgen de Fátima, a la que siempre he tenido presente en mi vida. La segunda fue en el año 2006, cuando tuve de nuevo la oportunidad de recorrer los principales lugares de las apariciones y celebrar misa en el Santuario. 

Soy consciente de que Fátima (como todos los lugares de apariciones) tiene tantos partidarios como detractores. El factor negocio está ahí y es incuestionable. Son muchos quienes aprovechan el boom turístico para hacer su particular agosto durante todo el año a expensas de la fe. A mi, en este sentido, me tranquiliza bastante que todo ese mundo materialista se encuentre fuera de la explanada del templo. Ni siquiera poner una vela justo al lado de la Senhora cuesta dinero, quedando a criterio de quien la pone dejar dinero o no según su voluntad. El "mundanal ruido" de hoteles, comercios, imágenes, estampitas y medallas queda separado de los lugares sagrados y son gestionados por laicos que aprovechan el tirón espiritual. Quien habla de que "todo en Fátima es un comercio" presenta una visión sesgada de la realidad. Es una parte, sí, pero no la única ni la más importante. Todo lugar religioso sin excepción mueve a una cantidad importante de peregrinos, y resulta obvio que eso conlleva un volumen importante de dinero circulando, sea Fátima, Lourdes, Roma, Jerusalén o La Meca. 

La presencia del Papa Francisco (2017), del Papa Benedicto XVI (2010) y de San Juan Pablo II (1982 y 2000) en los lugares de las apariciones es para mi también una garantía de la veracidad del mensaje. En una institución en la que cada paso se pesa y se sopesa, que los últimos tres papas hayan avalado con sus viajes los hechos acontecidos hace un siglo tiene para mi un valor añadido.

Invito a todo aquel que no haya estado en Fátima a que visite el lugar y después saque sus propias conclusiones. Muchas han sido las conversiones y hechos sorprendentes que allí se han producido, así es que nadie va a salir perjudicado por tener esa experiencia. Es más, creo que más bien su fe se verá fortalecida, tal y como resultó mi experiencia las dos veces que estuve allí.

Por cierto, espero que se cumpla en mi vida ese aforismo de que "no hay dos sin tres....".

miércoles, 10 de mayo de 2017

Tres corazones valientes: May feelings 10

Ha llegado el mes de mayo y con él la ya tradicional entrada asociada a May Feelings, la red social que comenzó como un "juego" de jóvenes cristianos universitarios y que se ha consolidado como una referencia católica, al menos en cuanto a vídeos promocionales sobre la fe.

En esta ocasión se cumplen diez años del comienzo del lanzamiento de estos proyectos audiovisuales, pero esa no es la única efeméride que acontece. Este año se celebra precisamente el centenario de las apariciones del 13 de mayo de 1917 en Fátima (Portugal), así que el contenido del vídeo lo han tenido fácil. En esencia es un recordatorio del mensaje de la Virgen de Fátima a los tres pastorcillos: rezar en todo momento, especialmente el Santo Rosario.

La semana que viene tengo pensado dedicar una entrada a esa conmemoración, por lo que el contenido teológico lo ampliaré en breve. Hoy me limito a presentaros el vídeo y desearos que lo disfrutéis. 

Respecto a la realización del vídeo en sí, ya comenté en la entrada del año pasado que detecto una especie de "agotamiento" del concepto estético, lo que hace que aunque la temática varíe, no se consiga enganchar (al menos es mi impresión) como se hacía al comienzo de esta aventura. No obstante merece la pena verlo y escuchar el mensaje que transmiten: