La Iglesia celebra hoy a San Modesto de Tréveris (486), obispo de esa ciudad alemana durante la invasión de los francos. Lucho contra el desaliento de sus paisanos y la corrupción e indisciplina del clero. Copio unos párrafos de su biografía de cómo gestionó esta situación tan difícil:

No deja otros medios que están a su alcance y que forman parte del ministerio. También predica. Va poco a poco en una labor lenta; comienza a visitar las casas y a conocer en directo a su gente. Sobre todo, los pobres se benefician primeramente de su generosidad. En esas conversaciones de hogar instruye, anima, da ejemplo y empuja en el caminar.
Lo que parecía imposible se realiza. Hay un cambio entre los fieles que supo ganar con paciencia y amabilidad. Ahora es el pueblo quien busca a su obispo porque quiere gustar más de los misterios de la fe. Ya estuvieron sobrado tiempo siendo rudos, ignorantes y groseros.
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