miércoles, 7 de noviembre de 2012

Teresa de Calcuta (Madre Teresa, Italia, 2003)

La película que hoy os presento narra la vida de Agnes Gonxha Bojaxhiu (1910-1997) más conocida como Teresa de Calcuta o Madre Teresa de Calcuta, en la actualidad Beata Teresa de Calcuta, una monja albanesa que fundó una de las congregaciones religiosas más importantes de la actualidad: Las Misioneras de la Caridad. Está dirigida por un experto en telefilmes religiosos para la RAI como Fabrizio Costa (Clara y Francisco, Don Matteo, Pablo VI: El papa en la tempestad, María, madre de Jesús, Fátima). Su lanzamiento en la televisión italiana fue todo un éxito, con más de diez millones de telespectadores en su estreno. La BSO de Guy Farley es muy pegadiza y acompaña a la perfección los estados emocionales del argumento. La cita de la carátula de la película es una de las muchas perlas que la Madre Teresa nos dejó: “Lo que hacemos es como una gota de agua en el océano, pero sin esa gota el océano estaría vacío…”.

La película se desarrolla en Calcuta (India) a partir de 1950. Una ciudad caótica y repleta de personas abandonadas a su suerte, enfermos y pobres que sin esperanza de sobrevivir vagan por las calles. El Padre Serrano (Sebastiano Somma) es enviado por el Vaticano para recabar información sobre la Madre Teresa (Olivia Hussey), una monja dedicada a la enseñanza que ha solicitado la creación de una nueva congregación dedicada íntegramente al cuidado de los más necesitados de la ciudad. Impresionado por su sencillez y dedicación absoluta a los más necesitados el Padre Serrano decide dar un giro a su vida uniéndose a la Madre Teresa en su ardua labor e intercediendo ante el Vaticano para conseguir el permiso necesario para crear la orden de las Misioneras de la Caridad. Así da comienzo el verdadero camino de la Madre Teresa (una llamada dentro de la llamada) que luchará contra la pobreza, el hambre y la enfermedad a pesar de las críticas de aquellos que no ven con buenos ojos su labor, muchas veces más dentro de la Iglesia y de su propia comunidad que fuera de ella. La película intenta ser fiel a la mentalidad de la beata, que en todo momento tuvo como único fin el de ayudar a los más necesitados, evitando en todo lo posible la burocracia para mantener la sencillez de su inicial vocación. Su vida la define ella misma como una dedicación completa a los más pobres entre los pobres. Un camino lleno de dificultades pero que la Madre Teresa sabrá superar con tesón y dedicación al prójimo. Para ello contará con un grupo cada vez más numeroso de monjas que la ayudarán en su tarea, construyendo la “Ciudad de la Paz”, una casa de acogida para los niños huérfanos de Calcuta. Cada vez más personas se unen a su causa y su congregación se extiende por los 5 continentes.

Es imposible recrear en apenas 100 minutos (177 en la versión extendida) toda la intensa vida de esta "santa", pero el intento es bueno y, aunque no es más que un pequeño resumen de su vida, cuenta con reflexiones y frases que hacen que merezca la pena ver la película varias veces. Personalmente me quedo con ésta: “Yo solo soy el lápiz de Dios. Un trozo de lápiz con el cual Él escribe aquello que quiere”. Concluye la película con la entrega del Premio Nobel de la Paz, su deterioro físico y su muerte; su marcha a la casa del Padre. 

A nivel espiritual poco se puede añadir ante una figura tan exigua en lo físico como portentosa en su alma. Su tesón, humildad, constancia y profunda fe quedan perfectamente plasmadas en el desarrollo de la trama. Quizás por ello llama la atención el "sacrificio" de un personaje secundario, el sacerdote jesuita Celeste Van Exem, quien en una oración previa a una intervención a vida o muerte de Madre Teresa pide a Dios que la deje a ella con vida y se lo lleve a él. Casualidad o atendiendo a la petición, eso fue exactamente lo que sucedió en la realidad como recoge el film. 

Hace unos años escribí un post sobre algunas de sus reflexiones. Me gustaría cerrar hoy la presentación de esta película con la autodescripción que ella se hizo en vida: “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.

Como siempre os digo, espero que la disfrutéis.

sábado, 3 de noviembre de 2012

¿Existe Dios?

Hay powerpoints que circulan por la web y que tienen un mensaje realmente bello. Ignoro si están basados en historias reales o son composiciones creadas por una mente brillante que después la adorna concediéndole la autoría a un personaje famoso. No seré yo quien me ponga a descubrir si la siguiente historia es real (El powerpoint la atribuye a Einstein) o es uno de estos casos que os estoy mencionando. Me gustaría tener más tiempo para ir a las fuentes, pero al carecer de él, me limito a transmitir el mensaje, que me parece sencillamente extraordinario. A mi me da igual si la situación en concreto fue real o no, lo que me interesa y lo que comparto con vosotros es el contenido, que, aún no siendo un tratado de teología, sí es una gran lección racional de nuestra fe...


Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta.
-¿Existe un Dios creador de todo lo que existe?
Un estudiante contestó valiente:
-Sí, lo hizo.
-¿Dios lo creó absolutamente todo?
-Sí señor, respondió el joven.
El profesor contestó, -Si Dios lo creó todo, entonces Dios también creó el mal, pues el mal existe, y si nuestras obras son un reflejo de ese Dios creador, entonces Dios debe ser malo. El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.


Otro estudiante levantó su mano y dijo:
-¿Puedo hacer una pregunta, profesor?
-Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó:
-¿Profesor, existe el frío?
-¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?
El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor.


-Y, ¿existe la oscuridad?, continuó el estudiante.
El profesor respondió:
-Por supuesto.
El estudiante contestó:
-Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe.
La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio terminado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.



Finalmente, el joven preguntó al profesor:
-Señor, ¿existe el mal?
El profesor respondió:
-Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio: vemos odio, guerras, violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
A lo que el estudiante respondió:
-El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.



Entonces el profesor, pensativo y en actitud reflexiva, después de asentir con la cabeza, se quedó callado...