lunes, 26 de septiembre de 2022

La Profecía 2 –La maldición de Damien- (Damien: Omen II, EE.UU., 1978)

Después de unos beneficios netos de 58 millones de dólares, únicamente hubo que esperar dos años para que La Profecía tuviera su primera secuela. Con un presupuesto muy superior a la primera (en esta ocasión se invirtieron 7 millones de dólares frente a los 2 de aquella) se consiguieron recaudar 26, lo que sin ser un éxito colosal sí garantizaba que la saga no terminaría aquí.

La campaña publicitaria funcionó de nuevo como un reloj suizo. No obstante, hay que señalar que el slogan escogido para el film no fue del todo fiel a la verdad. "La primera vez fue solo una advertencia", decía. Pero lo cierto es que esta segunda entrega es también sólo un aviso, ya que el Armageddon definitivo no llega tampoco con esta entrega y hubo que esperar más secuelas para que se cumplieran las profecías que lo anunciaban. Existen dos versiones de la película, siendo la comercial  tres minutos más corta que el Director´s cut. El motivo de este recorte fue esquivar en las salas comerciales el "no recomendado a menores de 16 años", ya que las escenas de los crímenes, especialmente la del Dr Kane, son mucho más explícitas en esos 180 segundos añadidos.

A nivel de ficha técnica, lo primero que llama la atención -dado el éxito de su predecesora- es el cambio de director. Ello se debe a que Richard Donner se embarcó en el proyecto de "Superman" y no estaba disponible para filmar. La presión de igualar su resultado recayó inicialmente sobre Mike Hodges, pero en mitad del rodaje fue despedido por discrepancias con la productora y reemplazado por Don Taylor, quien acababa de dirigir de manera exitosa "La isla del Doctor Moreau" (1977). El dato curioso es que las escenas rodadas por Hodges se mantuvieron en la versión definitiva, aunque su nombre no figura en los títulos de créditos. La continuidad sí vino asegurada por Jerry Goldsmith, quien compuso de nuevo la B.S.O., si bien en este caso no repitió Oscar, ni tan siquiera nominación. 

El elenco de actores también fue renovado en su totalidad. Dado que los padres adoptivos de Damien mueren al final de la primera película, los actores principales no podían ser los mismos, siendo escogidos en esta ocasión William Holden como el tío Richard Thorn y Lee Grant como su tía Ane Thorn. Para interpretar a un Damien ya más mayorcito se escogió a Jonathan Scott Taylor, en la que sería su segunda y penúltima intervención en la gran pantalla en su corta carrera cinematográfica. 

A pesar de cargar con la losa de la palabra "secuela", el resultado final es digno y más que convincente. Las escenas de muertes están casi a la altura de la primera entrega, destacando el papel otorgado a los cuervos como ejecutores en algunas de ellas, en lo que parece un claro homenaje al rey del suspense Hitchcock en su película "Los pájaros". En esta entrega sí vemos bastante sangre en dichas escenas de crímenes, tomando la saga un carácter un poco gore. Es curioso que el color rojo es además una especie de aviso de que una muerte está cercana, pudiendo visualizarse muchas veces como anticipo a los crímenes. 

El argumento es clara continuación de la primera película. Damien, habiendo quedado huérfano al final de esa entrega, es adoptado pos sus millonarios tíos. Mientras el protagonista va descubriendo que él podría ser la encarnación del Anticristo, planea heredar el vasto imperio empresarial posesión de sus padres adoptivos. Al mismo tiempo, todo aquel que se acerca a descubrir su verdadera identidad muere en extrañas circunstancias.

A nivel espiritual es quizás la película que menos aporta de las cuatro entregas. Ello se debe, fundamentalmente, a la total ausencia de la figura de un sacerdote en el desarrollo de la trama. Al igual que en la primera entrega, los asesinatos no son obra directa de Damien, sino una sucesión de extraños accidentes. si bien al final del film se puede comenzar a interpretar lo contrario, tomando Damien un papel activo en las muertes de Ane y Mark

Me quedo con tres momentos especiales. El primero es cuando en la Academia militar el sargento Daniel Neff le pide a Damien que lea el capítulo 13 del Apocalipsis, y le oímos leer en voz alta:

Damien Thorn: "Y adoraron al Dragón que había dado poder a la Bestia; y adoraron a la Bestia, diciendo: ¿Quién como la Bestia? ¿Quién podrá hacerle la guerra? Y vi a la Bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo y contra su ejército. Y a través de su política también hará que la astucia prospere en su mano; y se engrandecerá en su corazón, y por la paz destruirá a muchos: también se levantará contra el Príncipe de los príncipes. Y hará que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, reciban una marca en la mano derecha o en la frente. y que ninguno pudiese comprar o vender sino el que tuviese la marca, o el nombre de la Bestia, o el número de su nombre. Aquí está la sabiduría. Que el que tenga entendimiento cuente el número de la Bestia; porque es número de hombre; y su número es 666".

A continuación Damien ve  la marca de la bestia en su cuero cabelludo y comprende que él es el Anticristo. Se produce aquí una primera negación, interpreto que es como si el mal aún no hubiera tomado posesión completa de su ser:

D.T: "Y su número es 666" [corriendo y gritando] "¿Por qué? ¿Por qué yo?"

Muy distinto, como segundo apunte, es cuando al final de la película Damien revela con orgullo su identidad antes de propiciar la muerte de Mark:

D.T.: "Sí. ¡Nacido a imagen del mayor poder del mundo! El desolado. Desolado porque le quitaron su grandeza y fue derribado. ¡Pero él ha resucitado, Mark, en mí!".

Como tercer detalle y única referencia bíblica, la película cita al final 2ª Corintios, capítulo 11, versículo 13: "Porque tales son los falsos apóstoles. Obreros engañosos que mienten y se transforman para parecer verdaderos apóstoles de Cristo".

Lo dicho, una continuación a la altura de lo esperado en una secuela: Menos sorpresas, menos originalidad, pero lo cierto es que la trama apenas se resiente con buenas interpretaciones y un guion que te engancha de principio a fin. 


Links de las otras películas:

La profecía 1

La profecía 3

La profecía 4

lunes, 19 de septiembre de 2022

La Profecia (The Omen, EE.UU., 1976)

"La semilla del diablo" plantó una semilla (perdón por la redundancia, pero viene al caso...) propicia para que "germinasen" todo tipo de películas cuyos argumentos comenzasen justo cuando terminaba aquella. De entre todas ellas la que hoy nos ocupa podría bien ser una continuación temporal de aquella trama, ya que retoma la acción justo en el nacimiento del "Anticristo". No siendo excesivamente original su argumento, la calidad de sus interpretaciones y el suspense que mantiene a lo largo de toda la trama la convierten en una de las referencias del cine de terror. "Nuestra última advertencia" rezaba un atractivo eslogan publicitario que no dejaba a nadie indiferente.

La Profecía supone, además, el comienzo de una saga de cuatro películas. No es de extrañar analizando el dato económico en frío. Con un presupuesto de 3 millones de dólares recaudó 61, con lo que evidentemente un buen puñado de secuelas estaba más que garantizado. Las secuelas en general fueron bastante dignas aunque como suele suceder en estos casos la calidad fue decreciendo progresivamente. No fueron esas las únicas continuadoras de la obra, sino que además hace unos años se estrenó un infructuoso remake dirigido por John Moore "La profecía: Omen 666" cuya mayor virtud fue exclusivamente la de ser estrenada el 06 del 06 de 2006. 

A nivel de críticas La Profecía es todo un referente del cine de terror y misterio. A pesar de ello únicamente ganó un Oscar "menor" a la Mejor Banda Sonora Original a cargo de Jerry Goldsmith, siendo también nominada en la categoría de Mejor Canción por "Ave Satani". Como comentaba anteriormente, no le hicieron falta más premios para encumbrarla en el Olimpo de las películas de miedo. La crítica especializada sí fue unánime y la consagró como el clásico que ya es a día de hoy.

El director, Richard Donner, ya había dirigido algunos títulos exitosos de acción y aventura (aunque aún no se hubiera consagrado con "Superman" o "Los Goonies"), pero nunca se había adentrado en el ámbito religioso o espiritual. Quizás por ello, a la hora de abordar el film, decidió prescindir de todo elemento sobrenatural en las escenas de muertes, por lo que todas ellas se podrían achacar en principio a la "mala suerte" o al azar. Además de ello, la película es un alegato "anti-gore", ya que en ningún momento el pánico está asociado al derramamiento de sangre. Sin embargo, la ausencia de escenas sangrientas no es óbice para que al espectador se le encoja el corazón en más de una ocasión. 

El reparto -de autentico lujo- se compone entre otros por Gregory Peck, Lee Remick Harvey Stephens. Es curioso el caso del primero, ya que viendo el potencial del film aceptó ser su protagonista principal teniendo uno de los salarios más bajos de su carrera. A cambio se garantizó por contrato el 10% de los ingresos por taquilla, ganando más de 6 millones de dólares de la época, lo que se convertiría en el mayor salario en toda su carrera cinematográfica. 

Vamos con el argumento. El matrimonio formado por el embajador de Estados Unidos Robert Thorn y su esposa Kathy acaba de tener un hijo que nace muerto. Un sacerdote, el padre Spiletto, le entrega a Robert otro niño a cambio y ambos convencen a la madre de que es su hijo. Cuando el niño -Damien- tiene 5 años, comienzan a sucederse una serie de muertes "casuales" alrededor suya. Estas extrañas circunstancias, junto a la advertencia del Padre Brennan, hacen sospechar a Robert que su hijo adoptado es en realidad el Anticristo.

Las interpretaciones de los tres protagonistas -como ya he comentado- son soberbias, destacando la dificultad del papel de Harvey Stephens como el niño Damien, quien concede una credibilidad impresionante a su actuación. La película contiene un buen número de muertes accidentales inmortalizadas como parte de la historia del cine, de entre las que emerge como paradigmática la escena de la decapitación. Aún recuerdo la impresión que me produjo cuando vi la película por primera vez como adolescente. Es difícil explicarlo pero aún me impresiona cada vez que la veo. 

Espiritualmente la película no tiene mucho nuevo que comentar, salvo algo que ya he apuntado anteriormente. Si la acción de Dios es vista en la historia como providencia que no se impone sino que siempre respeta la fe de la persona, creo que el film quiere transmitir la idea de que la acción del demonio en el mundo es igualmente interpretable. Desde el punto de vista de un ateo todo lo que sucede en el film es una mera conjunción de situaciones desafortunadas explicables desde un punto de vista científico. Que todas ellas se produzcan en el mismo entorno es lo que hace concluir al hombre de fe que lo que allí pasa no es accidental sino un plan diabólico escrupulosamente programado y ejecutado. Pero lo cierto es que Damien no se "mancha las manos" matando directamente a nadie, lo que lo convierte en más siniestro si cabe. 

Los diálogos juegan con esa incertidumbre, por lo que carecen en su mayoría de un contenido espiritual. Se puede rescata la cita con la que termina el film, que es del libro del Apocalipsis 13, 18: "Aquí está la sabiduría. El que tenga entendimiento, cuente el número de la bestia, porque es número de hombre, y su número es 666", y un par de frases del padre Brennan, pero poco más:

Padre Brennan: "Cuando los judíos regresen a Sion / Y un cometa rasgue el cielo / Y el Sacro Imperio Romano Germánico se levante, / Entonces Tú y yo debemos morir. / Del mar eterno se eleva, / Creando ejércitos en ambas orillas, / Volviendo al hombre contra su hermano / Hasta que el hombre ya no exista".

Robert Thorn: [ignorando las advertencias de Brennan sobre Damien] ... "Yo le he escuchado. Ahora Quiero que me escuche: nunca quiero volver a verle".
Padre Brennan: ..."Me verá en el infierno, Sr. Thorn. Allí, compartiremos nuestra oración".

El último apunte espiritual está unido al final alternativo que se rodó para enmendar al primero y que finalmente es el que podemos ver en la versión definitiva. En un principio, en la escena final del cementerio se podían ver tres ataúdes en el cementerio, dando a entender que los tres protagonistas -incluido Damien- mueren en el incendio final. Teológicamente, es cierto que el maligno no será derrotado en esta vida sino en el Juicio Final con la Segunda Venida de Cristo, por lo que me parece muy acertado que dicho final se cambiara a como lo vemos en la actualidad, únicamente con los dos ataúdes de los padres. De paso, así se tenía el final perfecto para introducir la segunda parte, de la que hablaremos en breve...

Links de las otras películas:

La profecía 2

La profecía 3

La profecía 4