La Iglesia celebra hoy uno de los 12 apóstoles de Jesús, concretamente a Santo Tomás (+72), apodado "dídimo", que quiere decir el mellizo. El Evangelista San Juan narra tres escenas de Santo Tomás, siendo la más conocida la aparición con Cristo resucitado en la que él no estuvo presente y la posterior reaparición para reafirmarlo en la fe. De ese diálogo sale una de las confesiones de fe más repetidas por los cristianos a lo largo de la historia: "Señor mío y Dios mío". Copio el relato completo de la aparición en Juan, 20, 24-29:

Las otras dos aparaciones son menores pero no por ello menos importantes. En la primera de ellas, la mas antigua cronológicamente hablando (11,16) aparece como un discípulo valiente que responde así al anuncio de la muerte de Cristo en Jerusalén: "Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él»". Un poco más adelante, sin embargo, aparece el Tomás dubitativo que refleja el primer texto expuesto: "Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?»" (San Juan, 14,5).
Recordamos por ello hoy una figura apasionante, mezcla de fe y dudas, ejemplo del discipulado y de sus diversas etapas. Según la tradición murió martirizado en India, hasta donde había llegado para evangelizar y fundar comunidades cristianas.
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