Un blog de reflexiones religiosas y espirituales sobre la religión cristiana. Un recurso para niños de clases de Religión y Catequesis. Compartiendo la Palabra de Dios online
viernes, 27 de febrero de 2015
Confesiones de San Agustín
martes, 13 de mayo de 2008
Dos experiencias Extraordinarias
lunes, 30 de junio de 2025
San Agustín (Sant'Agostino / Augustine: The Decline of the Roman Empire, Italia, 2010)
La miniserie forma parte del un ambicioso proyecto de la productora italiana Lux Vide llamado Imperium, que contó con cinco trabajos sobre hitos clave del Imperio Romano: Augusto - El primer Emperador (2003); Nerón (2004); San Pedro (2005); Pompeya (2007) y San Agustín (2010). Este detalle es importante para comprender el enfoque de la obra, que pretendió ser más histórico que espiritual. Es una película "para todos los públicos", no solo para los creyentes.
Hago un paréntesis en el comentario. Ojalá en España hubiéramos tenido algo parecido a esa productora, ya que, además de esta pentalogía, en Italia se produjeron entre 1994 y 2012 un buen puñado de obras de contenido cristiano, algunas de ellas ya comentadas en este Blog: San Antonio de Padua, Maria Goretti, Don Bosco, Santa Rita de Casia, Clara y Francisco, Pablo VI, un Papa en la tempestad, Pío XII, bajo el cielo de Roma, Prefiero el Paraíso, Santa Bárbara o María de Nazaret... así como capítulos de la serie "La Biblia" y "Amigos de Jesús". Un legado cultural que queda para la posteridad del cristianismo en Italia. Cierro paréntesis.
Aterrizamos en San Agustín. Se trata de una obra de 180 minutos (dividida en dos capítulos) dirigida por el canadiense Christian Duguay, con dos aspectos muy cuidados en la obra: la música de Andrea Guerra y la fotografía de Fabrizio Lucci. El personaje principal está doblemente interpretado por Alessandro Preziosi (25 años) y Franco Nero (76 años). Ambos realizan un trabajo digno de mención. Curiosamente, a pesar de ser una producción italiana, está rodada en inglés. Los dos capítulos tuvieron en 2010 en la RAI una audiencia de 7 y 6,7 millones de espectadores respectivamente, con un share del 25% de cuota de pantalla, convirtiéndose en uno de los programas más vistos de ese año.
Vamos con el análisis. Se trata de una mini-serie que, aunque ambientada entre los siglos IV y V, representa una historia muy actual, que nos habla de familia, de sentido de la vida, de conversión y de perdón. Todo ello ambientado en un Imperio Romano que agoniza y un cristianismo que lucha contra herejías poderosas que amenazan con desmembrarlo. Vamos a dividir el comentario en dos:
Primera Parte:
La acción comienza en el 430 d.C. Hipona es una ciudad del norte de África asediada por los vándalos. Su obispo, Agustín, intenta un acuerdo pacífico para salvar a sus habitantes, pero el tribuno Valerio y el centurión Fabio son partidarios de continuar la defensa de la ciudad con un último ataque a los atacantes. El Papa va a enviar dos barcos para salvar a Agustín y sus libros, por lo que su sobrina Lucilla intenta convencerlo para que se marche. Mientras que prepara sus cosas y recoge sus libros, Agustín -con la técnica del flashback- va recordando su infancia en una familia humilde de Tagaste, su vida de estudiante de oratoria-derecho como discípulo de Macrobio y bajo la protección de Valerio en Cartago, su vuelta a Tagaste para formar una familia con su esclava Khalidà y su hijo Adeodato y su marcha final a Milán para disputar dialécticamente con San Ambrosio. Volviendo al siglo V, con la llegada de los barcos y las dudas del santo sobre qué hacer, termina la primera entrega.
En esta primera parte se nos presenta a Agustín como un joven en continua búsqueda de la verdad, con muchas dudas sobre qué es lo correcto, y a quien su conciencia no le permite realizar cosas contrarias a la honestidad y la justicia, a diferencia de Macrobio y Valerio. Tan importante como la figura del joven es presentada la de su madre, Santa Mónica, permanentemente rezando por la conversión de su hijo. A pesar de sus esfuerzos y lágrimas, no consigue que Agustín se convierta al cristianismo, ni puede impedir que busque la verdad en otros sitios: el placer, el lujo, el éxito, la fama o el maniqueísmo. Toda esta etapa encuentra un hilo de fondo en algunos textos de las Confesiones del santo, que elevan la trama a aspectos espirituales y teológicos. Algunas frases que me gustaría destacar de esta primera parte son:
San Agustín: "Como cualquier hombre abandonado a mi suerte, todavía era un pobre niño presuntuoso. No no necesita nada. Si hay algo bueno en mí, se lo tengo que agradecer a mi madre. Mi madre, que me parió con la carne a esta vida temporal, y con el corazón a la vida eterna".
San Agustín: "¿De quién eran las palabras, si no de Dios, que resonaban en mis oídos por boca de mi madre, fiel a Dios? Pero no entraron en mi corazón, ni siquiera una nos llegó para traducirlo en hechos. Me pareció que el suyo era un consejo de mujer, que me habría dado vergüenza seguir. Y en cambio, eran de Dios. Yo no lo sabía, y en ella despreciaba a Dios".
Obispo de Tagaste: "Dios permite perdernos, así podremos encontrarnos después".
Obispo de Tagaste: "Reza, Mónica. Un hijo que soporta tanto dolor nunca será un perdido".
San Ambrosio de Milán: "No. El hombre no encuentra la verdad. Debe permitr que la verdad lo encuentre a él".
San Agustín: "Ayer fui a ver cómo emigraban las cigüeñas. ¡Las envidié! Siempre saben cuándo partir y en qué dirección ir. Pero a nosotros nos es muy difícil entender lo que Dios quiere que hagamos".
Segunda Parte:
Continúa el asedio de los Vándalos. Agustín sigue recordando su vida con su mujer y su hijo en Milán como orador y sus disputas dialécticas con San Ambrosio. Un asalto del ejército a los indefensos cristianos provocan la crisis espiritual de Agustín, quien entre el remordimiento y la angustia oye una voz que le pide leer el Nuevo Testamento: "Cógelo y léelo". Continua recordando sus disputas con los donatistas, en la que sale victorioso gracias al juez Ilario, quien en venganza es asesinado por los perdedores y resulta ser el padre del centurión Fabio, a su vez enamorado de su sobrina Lucilla. Ambos consiguen huir de Hipona mientras los vándalos asaltan la ciudad y se deja entrever la muerte del santo.
Esta segunda parte tiene como eje central la conversión de San Agustín, cuya escena es el clímax de la serie. San Agustín lee un trozo de las Epístolas del apóstol San Pablo: "No en los disturbios ni en la bebida, ni en las alcobas ni el abandono, no en la discordia y la envidia... Poneos a disposición de Jesucristo y no hagáis provisión de la carne para satisfacción de la lujuria". A ejemplo del Saulo, se produce una caída, y una luz potente lo invade todo mientras contempla el mosaico del Bautismo de Cristo. Tras este "éxtasis" dirige unas palabras a San Ambrosio: "Siempre he hablado demasiado. Hoy por primera vez he escuchado. Le escuché a Él". Como colofón de la escena lloran el obispo de Milán y él. Frases a destacar de esta segunda parte son las siguientes:
San Agustín: "Hay más gloria en luchar por la paz que en hacer la guerra".
San Ambrosio: "Nuestra libertad. Eso es en lo que el hombre se parece a Dios... Pero Dios también nos ha dado su Espíritu y su Espíritu da vida. El Espíritu nos da vida, nos hace que amemos el bien y nos hace libres... Como dice el Evangelio: "El que no está contra nosotros, está con nosotros". Quien está contra la verdad está contra mí".
San Ambrosio: ¿Hay alguna madre mejor que Dios? ¡Y aún así, cuántos de sus hijos le repudian. No pierdas la esperanza. Si Agustín hubiera sido un hijo fácil, Dios no le hubiera dado una madre como tú".
San Ambrosio: "Agustín, recuerda lo que dije: «No es el hombre el que encuentra la verdad, sino la verdad la que encuentra al hombre». Porque la verdad es una persona: Es Jesucristo, el Hijo de Dios".
San Agustín: "Tardíamente amé a Dios. A la belleza, tan anciana y tan nueva... Tardíamente amé a Dios. Me habló alto y me forzó a abandonar mi sordera. Dios brilló y disipó mi ceguera. Exhaló fragancias y creció en mi corazón. Y ahora me arrodillo ante ti. Lo supe, tuve hambre y sed. Dios me tocó. Y me trajo la paz"
Santa Mónica: "Escucha el silencio. Nuestra vida es como una concha, frágil, temporal. Pero hay algo que vive dentro de nosotros, que no es frágil y es atemporal. Ya estamos viviendo una vida eterna, hijo mío".
San Agustín: "Ambicioso. Lujurioso. Narcisista. Fui todas esas cosas, pero Dios me dio una madre. Ella me enseñó que nada en este mundo material merece nuestra ambición. Dios me dio una mujer. Me enseñó que amar significa renunciar a uno mismo. Dios me dio un hijo, y pensé que él había sido creado a mi semejanza. Después Dios me lo quitó, para enseñarme que fue creado a su semejanza. Ambicioso, lujurioso, narcisista. Yo fui todo eso, y todavía lo soy. Como lo somos todos. Como lo somos todos, pero ninguno está solo. Nunca. Ni siquiera en la desesperación o la oscuridad. Dios está con nosotros. Dios es más hermano que ningún hermano, más amigo que cualquier amigo, más amante que ningún amante"
San Agustín: "Ahora sois marido y mujer. Os esperan tiempos difíciles, pero seréis una luz en la oscuridad, una luz de amor. Por eso os digo: Si estáis en silencio, estad así con amor. Si habláis, hablad con amor. Si os adoctrináis, adoctrinaos con amor. Si perdonáis, perdonad con amor. Que el amor crezca dentro de vosotros, porque solo el bien puede subir desde su origen. Amad, y vivid en paz".
En conclusión, una película que nos muestra de manera objetiva la biografía de San Agustín, un joven que fue víctima de su orgullo, de su narcisismo, de sus habilidades oratorias... que lo condujeron a conocer los pecados y vicios del mundo para disgusto de su madre. Como contraposición se nos propone su conversión, donde tras abandonarse a Cristo cambió su fama, su codicia y sus éxitos mundanos por una vida más profunda y coherente. Un cambio espiritual que llenó su vida de sentido y de esperanza. Y ahondando más, podemos encontrar muchos puntos en común con la vida actual, por lo que el biopic se convierte en una catequesis visual que nos enseña que todas las acciones de la vida tienen consecuencias, que la incesante búsqueda de la verdad tiene recompensa, y que nos propone el perdón, las relaciones humanas profundas y los valores familiares y religiosos como propuesta de un camino de plenitud de vida.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Oración de San Agustín: Oración de Interioridad
belleza tan antigua y tan nueva,
tarde te amé!.
lunes, 12 de octubre de 2015
I still haven´t found what I´m looking for (U2, 1987)
I have climbed highest mountain
I have run through the fields Only to be with you Only to be with you I have run I have crawled I have scaled these city walls These city walls Only to be with you But I still haven't found what I'm looking for But I still haven't found what I'm looking for I have kissed honey lips Felt the healing in her fingertips It burned like fire This burning desire I have spoke with the tongue of angels I have held the hand of a devil It was warm in the night I was cold as a stone But I still haven't found what I'm looking for But I still haven't found what I'm looking for I believe in the Kingdom Come Then all the colors will bleed into one Bleed into one Well yes I'm still running You broke the bonds and you Loosed the chains Carried the cross Of my shame Of my shame You know I believed it But I still haven't found what I'm looking for But I still haven't found what I'm looking for But I still haven't found what I'm lookin for But I still haven't found what I'm looking for... |
He escalado las más altas montañas
He corrido a través de los campos
Sólo para estar contigo
Sólo para estar contigo
He corrido,
me he arrastrado
He trepado los muros de esta ciudad,
los muros de esta ciudad
Sólo para estar contigo
Pero todavía no he encontrado
lo que estoy buscando
Pero todavía no he encontrado
lo que estoy buscando
He besado labios de miel
He sentido la curación en la yema de sus dedos
Ardía como fuego
Este deseo ardiente
He hablado con la lengua de los ángeles
He tomado la mano del diablo
Era cálida en la noche
Yo estaba frío como una roca
Pero todavía no he encontrado
lo que estoy buscando
Pero todavía no he encontrado
lo que estoy buscando
Creo en el Juicio Final
Cuando todos los colores se fundan en uno
se fundan en uno
Pues sí, yo todavía estoy corriendo
Tú rompiste las ataduras
Tú soltaste las cadenas
Tú cargaste la cruz
de mi vergüenza
de mi vergüenza
Tú sabes que yo lo creí
Pero todavía no he encontrado
lo que estoy buscando
Pero todavía no he encontrado
lo que estoy buscando
|
lunes, 24 de junio de 2024
Escucha Israel: El Deuteronomio
Deuteronomio 6, 4-9:
"Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes".
sábado, 2 de enero de 2021
Lourdes (Austria, 2009)
lunes, 27 de enero de 2025
Que baje Dios y lo vea (España, 2018)
Vamos primero con algunos datos técnicos. Se trata de la opera prima del director Curro Velázquez (desde ese año y hasta la fecha solo ha dirigido otra película más, también en clave de humor, Cuerpo escombro) quien se puede considerar un destacado guionista español de comedias en la última década. En el reparto encontramos muchas caras conocidas del panorama cinematográfico actual patrio, como Karra Elejalde, Alain Hernández, 'El Langui', Macarena García o Tito Valverde. Un reparto de garantías, al menos de entretenimiento y profesionalidad.
Vamos con el argumento. Los monjes de San Teodosio viven una acuciante crisis económica debido a las escasas ventas de su dulce típico (las perrunillas) y parecen estar abocados a tener que vender el monasterio para ser convertido en un Parador turístico. Al monasterio llega Salva, un sacerdote-misionero castigado por su obispo, quien propone crear un equipo de fútbol y ganar una competición internacional (la “Champions Clerum”) para resolver la economía del convento. Para ello tendrá primero que convencer al prior, el Padre Munilla y posteriormente luchar contra las ansias de poder de su obispo y del cardenal Gondolieri.
El análisis espiritual lo voy a dividir en tres partes.
En primer lugar, todo el contexto es religioso, por lo que el film está plagado de frases y referencias directamente relacionadas con la religión, el cristianismo y, especialmente, la vida consagrada. Desgraciadamente vivimos en una sociedad donde la cultura religiosa (hablo de culturilla general, no de Teología) se está perdiendo, por lo que dudo mucho que gran parte de los espectadores comprendan muchas de las palabras empleadas en el guion. Otras si forman parte aún del acervo cultural de la lengua española, por lo que en general se entiende su significado por el contexto. Algunas frases que me han resultado graciosas, interesantes o relevantes por algún motivo y que merecen un apunte las reflejo a continuación:
El segundo tema que me parece interesante resaltar es el de la vocación. Aparece la vocación misionera (Salva), las dudas vocacionales (Simón) y las ansías de poder de la jerarquía. Esto último lo dejamos para el tercer punto, me centro en las dos primeras. Salva es el típico misionero que antepone la caridad a las reglas establecidas, mientras que Simón es un monje enamorado de Sara que tendrá que dilucidar si quiere seguir en el Monasterio o comenzar una nueva vida. El tema está tratado con mucho respeto y veracidad. Más allá del desenlace final, me parece muy esclarecedor este consejo que otro fraile le da a Simón cuando se prepara para una cita con Sara:
Ramón: "Donde hay verdadera vocación, no hay tentación que valga"
domingo, 31 de diciembre de 2006
No os metáis con mi Madre
lunes, 22 de octubre de 2012
Un ejemplo actual de fe: Nicola Leggrotaglie
lunes, 2 de noviembre de 2015
Una reflexión sobre las clases de Religión
No solo las clases de Religión están en entredicho. Es únicamente la punta del iceberg. La presencia de sacerdotes en hospitales, cárceles y cementerios está siendo cuestionada. Las manifestaciones públicas de la fe están en entredicho. Los símbolos religiosos están desapareciendo (los que quedaban) de los espacios públicos. Las celebraciones patronales están siendo suprimidas en muchos Ayuntamientos. Se le reclama a la Iglesia el pago del IBI pero no a los partidos políticos, sindicatos u ONG´s. Todo ello en defensa de los derechos y libertades de una minoría a la que nadie planta cara y que cuenta con el beneplácito del silencio cómplice de quienes consumen sacramentos pero no están evangelizados. España está apostatando silenciosamente ante la indiferencia generalizada de quienes deberían defender una fe heredada durante siglos. Mucho me temo que o la Iglesia reacciona o de aquí a unos años tendremos una Religión postergada a las sacristías, si es que quedan sacristías y no han sido expropiadas...
Os dejo este vídeo sobre las clases de Religión que es sencillamente genial. Me lo ha pasado mi compañero de trabajo Juanjo, jefe del Departamento de Ciencias. Para que digan que fe y Ciencia son incompatibles...
martes, 22 de mayo de 2007
Primeras Comuniones
viernes, 5 de enero de 2007
Hablemos del Islam
miércoles, 3 de julio de 2019
Santo Tomás Apóstol
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Le díce Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»" martes, 23 de diciembre de 2008
Oración de San Agustín: Tarde te amé...
“El hombre, parte de tu creación, desea alabarte;
el hombre, que arrastra consigo su condición mortal,
la convicción de su pecado, y la convicción de que tú resistes a los soberbios.
Y, con todo, el hombre, parte de tu creación, desea alabarte.
De ti proviene esta atracción a tu alabanza,
porque nos has hecho para ti,
y nuestro corazón no halla sosiego hasta que no descansa en ti.”
¡Hermosura siempre antigua y siempre nueva,
demasiado tarde empecé a amarte!
Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo.
Yo estaba lejos, corriendo detrás de la hermosura por Ti creada;
las cosas que habían recibido de Ti el ser, me mantenían lejos de Ti.
Pero tú me llamaste.
Me llamaste a gritos, y acabaste por vencer mi sordera.
Tú me iluminaste y tu luz acabó por penetrar en mis tinieblas.
Ahora que he gustado de tu suavidad estoy hambriento de Ti.
Me has tocado y mi corazón desea ardientemente tus abrazos.”
lunes, 20 de junio de 2022
El crimen del Padre Amaro (México, 2002)
Hay que reconocer que la película que hoy comentamos fue un éxito de taquilla (con un presupuesto de apenas 2 millones de dólares consiguió recaudar casi 27) siendo en ese sentido hasta hace poco la película mexicana más taquillera de la historia. También fue bien recibida por la crítica, estando nominada al Oscar y a los Globos de Oro como mejor película extranjera, si bien finalmente las ganadoras fueron respectivamente la alemana En algún lugar de África y la francesa Balzac y la joven costurera china. Pero me parece que por la amplia repercusión en estos prestigiosos certámenes de EE.UU. -además de muchos más premios en México y en Europa- no debe ser tomada a la ligera y requiere por ello un comentario reposado.
Vamos pues con la película que tenemos entre manos, que recuerdo que fue todo un fenómeno mediático en 2002, el año de su estreno. Hasta entonces pocas personas se atrevían a realizar películas en los que la institución religiosa fuera puesta en entredicho, y mucho menos en un país como México, en el que la mayoría de las personas se declaraban creyentes, teniendo además un especial auge en aquellos años las tendencias ultra-conservadoras nacidas en ese país como los Legionarios de Cristo o la importada de Italia Comunión y Liberación, amén del clásico Opus Dei. Es cierto que en España estábamos más acostumbrados a los ataques -más o menos directos- a la Iglesia Católica desde la industria cinematográfica subvencionada por los partidos de izquierda, pero ciertamente una película con una crítica tan directa creo que aún no se había producido en nuestro país y habría que esperar hasta 2008 con la ya referida Camino para poder establecer una cierta comparación en la agresividad hacia la fe. Por mi parte recuerdo haberla visto por primera vez en Canal +, cadena que la promocionó a bombo y platillo fiel a los ideales liberales y anticlericales del grupo PRISA.
La película -sin embargo- no tenía nada de novedosa, pues se basaba en una novela escrita en 1875 por el portugués José Maria de Eça de Queirós. Mirando la ficha técnica, vemos que a la postre el film se convertiría en el trabajo más conocido de Carlos Carrera, director mexicano que a pesar del éxito de este film no consiguió proyectarse internacionalmente y ha reducido su carrera a largometrajes y series de Tv mexicanos. En el reparto encontramos a un jovencísimo Gael García Bernal (uno de sus primeros largometrajes como actor principal), Ana Claudia Talancón (tras este trabajo únicamente ha destacado en el Cine mexicano), y el español Sancho Gracia (Aquí siempre será Curro Jiménez...).
El argumento se basa en la vida de Amaro, un joven sacerdote recién ordenado que recibe como primer destino el ser vicario parroquial del padre Benito en el pueblo de Los Reyes. Allí conoce y se enamora de Amelia, menor de edad, al tiempo que va descubriendo toda un mundo de corrupción al que era ajeno en su vida de seminario. La madre de Amelia, Agustina Sanjuanera, tiene una relación encubierta con el padre Benito, mientras que el padre Natalio, del pueblo vecino, está a favor de la Teología de la Liberación y enrolado clandestinamente en las guerrillas que combaten en el país. A ello se le suma una trama de narcotráfico de la que las autoridades eclesiales parecen ser cómplices a través del blanqueo de dinero. Amaro descubre que la jerarquía recibe cuantiosas donaciones empleadas en buenas obras, pero procedentes de dinero manchado de sangre. Poco a poco el padre Amaro se verá puesto entre la espada y la pared en todos estos temas, viéndose su celibato y su moralidad llevados al límite.
Viendo el argumento, se puede deducir que como plato fuerte la película busca intencionadamente alimentar el morbo de una relación sexual entre un sacerdote que ha realizado la promesa de celibato y una menor de edad. La inmoralidad y la falta de coherencia subyace por todas partes y se convierte así en el núcleo central de una historia de corrupción y de carencia de valores en las que ningún protagonista se salva. La mejor a nivel de dirección es la oscuridad general y la ausencia de colores vivos a lo largo de toda la historia y especialmente al final de la misma, que transmiten un clima de pesimismo vital, de amargura y desilusión en el que los protagonistas se hayan sumergidos. A nivel interpretativo me sorprende que la actriz elegida como adolescente tuviera 22 años y no 16, lo que visualmente resta algo de credibilidad a la película. Tampoco convence la inexpresividad de Gael García Bernal, que no responde a estar metido en el papel de un aturdido sacerdote sino a una carencia interpretativa en toda su filmografía.
Dentro de la atracción mutua de la pareja, se nos presenta (supongo que será una visión machista para algunos, pero hay que recordad que la novela es de 1875) a Amelia como la que busca deliberadamente tentar al sacerdote. En una confesión le realiza estas tres declaraciones:
Otra cosa que me llama la atención es que el director afirmara que no quería generalizar la situación del pecado sexual como algo estructural dentro la institución eclesial. Según él, su intención era más bien la de visibilizar el drama moral de una persona inicialmente buena pero que se a viendo involucrado en un comportamiento manifiestamente pecaminoso:
"No es una denuncia de la Iglesia Católica en conjunto, sino una mirada provocadora a lo que puede pasar cuando individuos decentes son seducidos por el poder de su posición".
En este caso no puedo estar de acuerdo con el director. Aunque la intención anterior sea cierta (solo él lo sabe), se echa en falta algún referente moral a lo largo del film. Todos los personajes que aparecen -y especialmente los religiosos- están corrompidos hasta el tuétano. Con ello se nos da la impresión de que el problema que refleja la película es estructural y no personal, a pesar de que el director manifestara lo contrario. No creo que la realidad de la Iglesia mexicana -ni de la de ningún país- no pueda aparecer ningún sacerdote íntegro frente a otros que dejen tanto que desear.
Analizar el dilema moral del padre Amaro es quizás lo más interesante del film. Aunque finalmente queda caricaturizado, el proceso de drama interno que sufre es bastante sugerente. Un seminarista recién ordenado que en un escaso periodo de tiempo queda defraudado con el sacerdote que lo acoge, con la comunidad religiosa a la que acompaña y consigo mismo. Un hombre que es infiel a su promesa de celibato, que para más inri lo hace con una menor de edad, que no afronta sus responsabilidades tras las relaciones sexuales y que finalmente aboca a su amante a un aborto -y posterior muerte- no puede ser ejemplo para nadie. Por si fuera poco todo ello, finalmente oculta su participación en los hechos y culpa a otra persona de la muerte de Amelia. Pero es cierto que el contexto en el que todo ello va sucediendo es creíble y convincente, hasta tal punto que el padre Amaro parece en algunos momentos más una víctima que el verdadero culpable de la situación. El film nos hace ver que su verdadero pecado no es de tipo sexual, sino que su verdadera culpa radica en mantener una doble moral y anteponer sus intereses personales de poder y prestigio a las vidas de las personas que se relacionan con él. Sin embargo, me parece una oportunidad perdida no ahondar en el calvario interior que debe ser producido por los remordimientos de haber cometido actos de este tipo, a poco que a uno le quede algo de conciencia. En ese sentido su historia podría haber sido más rica en matices y haber tenido muchas lecturas, y no solo la de alguien rastrero, trepa, mezquino e hipócrita que es la que el film transmite de manera evidente.
Lejos de escandalizarnos, el filme debe hacernos reflexionar sobre una dura crítica de Jesucristo a los dirigentes religiosos de su época. La encontramos en el Evangelio de San Mateo, capítulo 23 "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar". En el fondo, han pasado los siglos pero la situación no ha cambiado tanto. El ministro de Dios es bienintencionado -no me cabe duda-, pero no deja de ser una persona con sus defectos y tentaciones, con sus debilidades y momentos de pecado. Cualquier persona puede actuar de manera equivocada -incluso siendo incoherente con sus principios- bajo determinadas circunstancias que si bien no sirven de eximentes sí al menos de atenuantes.
No encontramos en el padre Amaro (personaje de ficción, por cierto) un ejemplo de conducta, todo lo contrario. Pero sí podemos ver en él (en su máximo exponente) la debilidad humana, que sin la gracia divina puede llevar a la persona a la perdición total. En palabras de San Pablo "Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que tan sublime gracia viene de Dios y no de nosotros" (2ª Corintios 4,7).
¿Recomiendo ver esta película? Claro. No soy ningún fundamentalista, y me parece oportuno ver historias religiosas de todo tipo. Está claro que no aprenderemos de esta ningún ejemplo de conducta, pero sí puede prevenirnos para ser conscientes de que la tentación a veces es muy sutil y queda condicionada por muchos factores externos al individuo. Y tampoco está mal recordar otra frase de Jesucristo para cerrar este comentario: "Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros" (Lucas, 6, 37-38). En una historia de 2.000 años habrán habido muchos "padres Amaros", no cabe duda. Dejemos que solo Dios los juzgue.










