domingo, 28 de abril de 2019

San Luis María Grignion de Montfort

Celebramos hoy a San Luis María Grignion de Montfort, presbítero y santo francés fundador de los Padres Montfortianos (Compañía de María) y las Hermanas de la Sabiduría. Es conocido por su devoción mariana y a la Eucaristía. Copio para la meditación una parte de su "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen" en la que une estos dos temas:

Después de la sagrada comunión, estando recogido interiormente y cerrados los ojos, introducirás a Jesucristo en el corazón de María. Se lo entregarás a su Madre, quien lo recibirá con amor, lo tratará como Él lo merece, lo adorará con todo su ser, lo amará perfectamente, lo abrazará estrechamente y le rendirá en espíritu y verdad muchos obsequios que desconocemos a causa de nuestras espesas tinieblas. O te mantendrás profundamente humillado dentro de ti mismo, en presencia de Jesús que mora en María. O permanecerás como el esclavo a la puerta del palacio del Rey, quien dialoga con la Reina. Y mientras ellos hablan entre sí, dado que no te necesitan, subirás en espíritu al cielo e irás por toda la tierra a rogar a las creaturas que den gracias, adoren y amen a Jesús y a María en nombre tuyo: Vengan, adoremos, etc. O pedirás tú mismo a Jesús, en unión con María, la llegada de su reino a la tierra por medio de su santísima Madre, o la divina Sabiduría, o el amor divino, o el perdón de tus pecados, o alguna otra gracia, pero siempre por María y en María, diciendo mientras fijas los ojos en tu miseria: No mires, Señor, mis pecados, sino las virtudes y méritos de María. Y, acordándote de tus pecados, añadirás: Es obra de un enemigo. Yo soy mi mayor enemigo, yo cometí esos pecados. O también: Sálvame del hombre traidor y malvado, que soy yo mismo. O bien: “Jesús mío, conviene que tú crezcas en mi alma y que yo disminuya”. María, es necesario que tú crezcas en mi alma y que yo sea menos que nunca. Crezcan y multiplíquense. ¡Oh Jesús! ¡Oh María! ¡Crezcan en mí! ¡Multiplíquense fuera, en los demás! Hay mil pensamientos más que el Espíritu Santo sugiere, y te sugerirá también a ti, si eres de verdad hombre interior, mortificado y fiel a la excelente y sublime devoción que acabo de enseñarte. Pero acuérdate de que cuanto más permitas a María obrar en tu comunión, tanto más glorificado será Jesucristo. Y de que tanto más dejas obrar a María para Jesús, y a Jesús en María, cuanto más profundamente te humilles y los escuches en paz y silencio, sin inquietarte por ver, gustar o sentir. Porque el justo vive en todo de la fe, y particularmente en la sagrada comunión, que es acto de fe: Mi justo vive de su fidelidad.

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